No se puede decir que el modelo no esté evolucionando. Así como hasta ayer, para proyectar la probable evolución del tipo de cambio, monitoreábamos la liquidación de soja, ahora hay que monitorear la liquidación de "merca".
8 de mayo de 2013
7 de mayo de 2013
Deja vu recargado
19 de abril de 2013
Suenan las alarmas
El repliegue de uno de los big
players del negocio agrícola, es una de esas noticias a las que conviene prestar
particular atención. El aluvional crecimiento de la actividad, en particular
del complejo sojero, estuvo asociado, entre otros factores, al desarrollo de
nuevos y dinámicos actores en el proceso productivo, y de un entramado de
relaciones entre sus diversos protagonistas que ha probado ser eficiente,
emprendedor, abierto a la incorporación de innovaciones tecnológicas y a nuevas
formas de gestión del negocio, con demostrada capacidad de absorción de las
señales de los mercados y destacada capacidad integradora a nivel territorial,
dotando al factor tierra de un alto grado de maleabilidad y flexibilidad
productiva, removiendo el corset ancestral
que representaron por décadas sus estructuras oligárquicas de propiedad y
administración. La conformación de un formato de negocio de rentabilidad de doble
piso, es decir, desacoplar la explotación, de la propiedad de la tierra, lejos
de ser un pasivo del exitoso esquema, como con miopía se cuestiona desde la
mirada corta del atraso, constituyó un factor decisivo para optimizar el uso
del recurso. Así como la inexplicable política tarifaria terminó constituyendo una
hipoteca para el sector externo, la obstinación suicida de desestimar el atraso
cambiario -aún a pesar de los buenos precios- ya empieza a hacer inviable la
explotación agrícola en campos arrendados.
27 de marzo de 2013
No todo está perdido...!!!
No son buenos tiempos para quienes militamos por la libertad. Una sociedad cuya inexplicable preferencia por el intervencionismo estatal en la economía sólo puede entenderse como una expresión del "Síndrome de Estocolmo", constituye sin duda un ecosistema naturalmente propicio a los delirios dirigistas con que el gobierno intenta vanamente emparchar los desequilibrios macroeconómios. Por eso resulta milagrosamente auspicioso escuchar a un connotado dirigente sindical, como Gerónimo "Momo" Venegas exhortando al gobierno a cesar con la irresponsable emisión monetaria, como expresó anteayer en el programa radial de Jorge Lanata.
20 de marzo de 2013
MECHA,.....seguí participando..!!!!!
No hay vuelta que darle. No terminan de aprender que las expectativas tienen su propia dinámica
y no pueden modelarse según el antojo del Príncipe. Desde hace
diecisiete meses intentan domesticar el paralelo y, sistemáticamente, las
consecuencias terminan resultando opuestas a las buscadas. Parece ignorarse
que las medidas de la autoridad económica no actúan en el vacío, y que los
agentes económicos ponen en juego conductas adaptativas.
Veamos, si no, lo ocurrido con
las nuevas restricciones al uso de divisas para turismo y compras en el
exterior. Como podía esperarse, el mercado leyó las disposiciones como una
señal de agravamiento de la estrechez cambiaria, y la mayor demanda presionó sobre la
cotización del “blue”. El resultado
es que la ampliación de la brecha con el tipo de cambio oficial terminó
neutralizando el pretendido desaliento, ya que mientras la semana pasada el
diferencial entre el “dólar turismo”
y el “blue” se calculaba entre $ 5,80
y $ 7,80, hoy el gap es entre $ 6,10 y $ 8,50. Es decir que el incentivo
relativo es hoy mayor que antes.
22 de febrero de 2013
Nel blu dipinto di blu
El dólar sigue dando que hablar,
como cada vez que se intentó en el pasado manipular artificialmente su comercio. Entre las abundantes
referencias no he advertido, sin embargo, que se ponga de relieve una
característica que convierte en inédita a
la actual circunstancia. Hecha la salvedad de la relatividad de mi
memoria, no recuerdo que en anteriores experiencias de control de cambios, la
posibilidad de arbitrar las cotizaciones local y externa de títulos o acciones
diera lugar a la emergencia de una cotización paralela, pero de legalidad
incuestionable. Este desdoblamiento cambiario "de facto" está siendo ignorado en la mayoría de los
análisis, que repiten el latiguillo de estigmatizar como ilegal la cotización
del hoy llamado “blue”. Es entendible
que la precariedad conceptual de los “aplaudidores
seriales” no alcance a percibir la sutileza. No lo es tanto, en cambio, la virtual
ignorancia del fenómeno, en abordajes más serios acerca de las particularidades de la
coyuntura económica. Sin minimizar las complejidades propias de las transacciones
que se cursan por ese mercado -genéricamente conocido como “contado con liqui”- lo cierto es que entregan una referencia
absolutamente legal que no sería inopinado tener en cuenta en algunas circunstancias. Entre muchas consideraciones que se me ocurren, no resulta acaso
conjeturable que pueda existir alguna paridad a la que resulte tentadora la
adquisición de activos locales ?
18 de enero de 2013
Contribuyentes por omisión
Anticipando lo que se aprecia
como un año económicamente complejo, apenas promediando Enero ya está instalada
con fuerza la puja distributiva. Los titulares exhiben la convergencia de dos
de las vulnerabilidades de la “Política
Económica” (?), como son: estrechez fiscal (actualización del mínimo no
imponible) e inflación (negociaciones salariales). La simultaneidad de ambos
conflictos, no obstante, no debe llamar a confusión. Se trata de dos cuestiones
independientes, más allá de la maliciosa intención oficial de forzar su
tratamiento conjunto. La actualización del salario con el objeto de recuperar
su poder de compra esmerilado por el incremento de los precios, bajo ningún
concepto podría compensarse -como se pretende instalar desde el poder- con la justa
restauración de la condición de no contribuyente que el trabajador presentaba
frente al impuesto, al momento en que arbitrariamente se congeló el umbral a
partir del que se tributa el gravamen. Aceptar lo contrario, sería otorgarle carácter
de conquista a lo que no es sino la devolución de un despojo. El carácter de
contribuyente debiera obedecer a criterios de orden tributario y no a la mera
desactualización de una magnitud monetaria respecto de la evolución del nivel
de precios. Lamentablemente, creo percibir que a raíz de cierta impericia en el
planteo de los argumentos, el sector sindical se estaría dejando arrastrar a una falsa
discusión de carácter impositivo, cuando el enfoque adecuado es sostener que la
base tributaria definida para un impuesto debe ser neutral respecto de la variación
del nivel de precios. En rigor, tanto el umbral de tributación como los tramos
en que están formuladas las escalas deberían ajustarse periódicamente según la
evolución del salario medio de la economía. No estamos discutiendo sobre
impuestos sino sobre la restitución de un saqueo.
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