"EN TIEMPOS DE ENGAÑO GENERALIZADO, DECIR LA VERDAD ES UN ACTO REVOLUCIONARIO"

George Orwell
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28 de febrero de 2012

Teatro


Teatro, lo tuyo es puro teatro, 
falsedad bien ensayada 
estudiado simulacro,
perdona que no te crea, 
me parece que es teatro.
                             Tite Curet Alonso 


Una presidente que parecía desbordada por la incómoda sensación de haber perdido la iniciativa política, con un guión empobrecido -a pesar de la impostada cercanía con que aludió a algunas víctimas y sus historias mínimas- intentó despegarse de su compinche Cirigliano, al tiempo que nos informaba  -emulando a su impresentable Secretario de Transportes- que ahora la gente se mata en los trenes porque hay trabajo (?) y que el lamentable estado del transporte ferroviario es consecuencia de que terminaron Atucha (?) y se les terminó la plata. No sé por qué me viene a la memoria una de las ocurrentes frases de Alfredo Casero: -"Qué tendrá que ver el culo con la témpera ?" 

La contracara de la manipulación discursiva con que el gobierno intenta vanamente excusarse de su responsabilidad, es la carta difundida por los padres de Lucas Menghini Rey, en particular este párrafo dónde responden a los insólitos dichos de la Ministra de Seguridad:

"Tratar de convertir a la víctima en culpable es un recurso vil, bajo, bastardo y canalla , esgrimido por quienes no tienen ni un solo argumento válido que avalen su accionar, que merece el máximo rechazo de cada uno de nosotros". 

11 de enero de 2012

Capitalismo sin empresarios

Paul Samuelson supo decir que Argentina -junto con Japón- "no calzaba en ninguna sistematización", siendo "tan particular e impredecible, que formaba una categoría aparte". Se me ocurre que nuestra verdadera excepcionalidad no es otra que la curiosidad de declamarnos economía capitalista, careciendo de crédito y de empresarios. Al crédito me referiré en otra oportunidad. Hoy me interesa volver a referirme a los empresarios, complementando los puntos de vista volcados en mis anteriores entradas rotuladas como "Crony Capitalism"
El último viernes, La Nación publicó una nota del presidente de la UIA, que constituye una reiteración del falaz discurso condenatorio de la desindustrialización, supuestamente generada por la demonizada convertibilidad. Es cierto que nadie puede reprocharle a de Mendiguren que no haya sido consecuente con su expresión ..."eran tiempos en los que la política sólo beneficiaba a los capitales financieros en detrimento de la Argentina productiva" ..., siendo que fue uno de los tantos que vendió sus empresas y se llevó los dólares del país, como buen discípulo del visionario Néstor. Tampoco resulta desatinada su evocación a la ..."materialización del sueño perfecto que Martínez de Hoz bosquejó en los años 70"..., claro que el paralelo debió remitirlo al salvaje recorte del 30% del salario real, provocado por la megadevaluación que él mismo vino a imponer, sólo comparable a la destrucción salarial del 76. La remanida apelación a ..."la destrucción de la capacidad productiva"..., sin embargo, es tan seria como puede serlo la leyenda del lobizón. 
Como inapelablemente ilustra el gráfico que sigue, extraído del excelente trabajo de Orlando Ferreres, “Dos siglos de Economía Argentina”,
la merma en la participación de la industria en el PBI es un proceso secular de características globales, que en nuestro país lleva más de tres décadas, y cuya tendencia de largo plazo en modo alguno se acentuó en los 90, y continúa hasta hoy. Se advierte que esa tendencia  sólo se altera significativamente por las caídas cíclicas derivadas por las recesiones 1989/1990 y 2000/2002. De igual forma, se podrían agregar innumerables e incontrastables evidencias, que desnudan la falacia de la destrucción de la industria, que denuncia el jefe de la UIA en su panfleto. Según  un paper de FLACSO -insospechada de contaminación noventista- el PBI Industrial  creció un 14,6% entre 1993 y 1998 (“La industria argentina durante los años noventa: profundización y consolidación de los rasgos centrales de la dinámica sectorial post-sustitutiva”. Daniel Azpiazu, Eduardo M. Basualdo y Martín Schorr. Mayo 2001), así como Adriana Marshall expresa, en el Cuaderno N° 22 del IDES –que no es precisamente una usina del pensamiento neoliberal- que… “en los años 90 se produjo una inflexión de la tendencia general de largo plazo que había caracterizado a los cerca de veinte años anteriores, ya que aumentó la productividad industrial”… a un ritmo anual promedio para la década, del 6,4%(“Fuentes de crecimiento de la productividad del trabajo” Abril 2011).

Mucho mas dañino que el desequilibrio de la estructura económica del que hablaba Marcelo Diamand, el lastre que nos condena a la decadencia es el quebrantamiento de una perversa estructura de poder, cuyo criterio de selección de las representaciones sectoriales parece descansar en el grado de modulación con el discurso oficial antes que en la legitimidad de su caracter.






19 de abril de 2011

El felpudismo no paga

La polémica desatada a partir del Decreto 441/2011, que arbitrariamente deja sin efecto el tope del 5% en los derechos políticos de la ANSES como accionista minoritario, en aquellas empresas cuyas tenencias acccionarias le fueron transferidas a consecuencia de la expropiación de los ahorros de los trabajadores que administraban las AFJP, invita a una reflexión acerca de las calidades de nuestra dirigencia empresaria.

En verdad, la decisión en cuestión es directa consecuencia del desconocimiento de los derechos de los trabajadores sobre los fondos que tenían depositados en las AFJP, que fue apenas tibiamente cuestionada por las centrales empresarias, cuando no tácitamente apoyada, si bien gracias a WikiLeaks nos venimos a enterar que fue criticada con sordina ante LA EMBAJADA. Así ocurre desde 2003, en que la cúpula del empresariado, salvo muy honrosas excepciones, parece haberse convertido en un club de aplaudidores seriales de las arengas de Olivos.

Debe reconocerse que a NK le bastó apenas el montaje de la realidad ficcional de un poder omnímodo, para someter precozmente por el miedo, a un empresariado reconocidamente adocenado, prebendarlo y servil.
Pero hay dos episodios que resultan absolutamente paradigmáticos:

* El 10 de diciembre de 2007, en un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Venezolana en el hotel Sheraton de Buenos Aires, 500 empresarios argentinos aplaudieron calurosamente las citas de Fidel Castro que hizo Hugo Chávez Frías, presentado como “comandante” por el hoy diputado Carlos Heller.

* Dos años antes, el 25 de noviembre de 2005, en el marco del 41° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, la elite del empresariado vernáculo ovacionó al por entonces Ministro de Economía, Dr. Roberto Lavagna, que los había adoctrinado sobre las restricciones al derecho de propiedad.

En rigor, si nuestra sociedad atesora un mercado negro de valores, los empresarios pueden considerarse entre los operadores más aventajados. Resulta difícil imaginar mayor claudicación que renegar de los propios principios.

Por eso, en esta hora en que ven amenazado su derecho a ejercer la conducción de sus empresas, bien les cabría aquel reproche que la leyenda atribuye a la Sultana Aixa, cuando le recriminó a su hijo Boabdil, último rey moro de Granada, afligido por la derrota a manos de los Reyes Católicos:
 "No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre"

5 de agosto de 2010

L´AIR DU TEMPS

El duro discurso de Hugo Biolcati el último sábado en La Rural, socializado en el almuerzo del lunes, en el mismo ámbito, marcó el inicio de una semana caracterizada por una escalada de declaraciones que marcan una toma de distancia del empresariado con el gobierno (Precoloquio IDEA Rosario y Tercer Coloquio UIA Córdoba) ,culminando ayer con el publicitado encuentro  AEA-UIA. El hecho no puede ser más significativo, tratándose de un sector que hasta el presente había practicado un disciplinado felpudismo orgánico. 

En efecto, si nuestra sociedad atesora un mercado negro de valores, los empresarios pueden considerarse entre los operadores más aventajados. Resulta difícil imaginar mayor claudicación, que renegar de los propios principios. Valga recordar que  el 10 de diciembre de 2007, en un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Venezolana en el hotel Sheraton de Buenos Aires, 500 empresarios argentinos aplaudieron calurosamente las citas de Fidel Castro que hizo Hugo Chávez Frías, presentado como “comandante” por el hoy diputado Carlos Heller. Dos años antes, el 25 de noviembre de 2005, en el marco del 41° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, la elite del empresariado vernáculo ovacionó al por entonces Ministro de Economía, Dr. Roberto Lavagna, que los había adoctrinado sobre las restricciones al derecho de propiedad.

Esta falta de arraigo empresario con la mitología borgeana del coraje, ha convertido a nuestro país en un caso de antología, donde grandes conglomerados económicos ajustan sus políticas de precios o de abastecimiento, a consignas verbales transmitidas por funcionarios de tercer nivel, que son luego desmentidas oficialmente en público por la autoridad presidencial.